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La mentira y el "sincericidio"

La mentira y el "sincericidio"

Centro Codex
3 semanas, 3 días

La mentira tiene muy mala fama, mientras que su opuesto, la sinceridad, hace acopio de todos los elogios. Sin embargo, si tenemos en cuenta que toda conducta humana tiene una razón de ser/funcionalidad, ¿son todas las mentiras merecedoras de una connotación negativa?

La mentira, al igual que la sinceridad, tiene una función adaptativa susceptible de volverse patológica. Excluyendo casos extremos como pueden ser la mitomanía o mentira compulsiva, los seres humanos suelen mentir para evitar el castigo positivo o negativo (consecuencias desagradables) que supondría revelar la verdad. Puede parecer que la persona huye de los efectos (respuestas) y no se enfrenta a la responsabilidad de sus acciones, sin embargo, existe una tipología de mentira que no tiene que ver con uno  mismo, sino con salvaguardar el bienestar emocional de la otra persona; este es el caso de las mentiras altruistas: aquellos falseamientos de la realidad dirigidos a evitar un sufrimiento innecesario a terceros, por ejemplo: cuando alguien no demasiado agraciado físicamente pregunta si es feo. En este caso, la mentira sirve para evitar herir a la otra persona, tanto por acción como por omisión.

En el lado opuesto, nos encontramos con el “sincericidio”, compuesto por un gran número de personas que creen que ser francas constantemente aumenta su valor, posicionando la verdad como su mérito principal. Cuando se habla de “sincericidio” más que referirse a la confiabilidad de las palabras aportadas por estas personas, nos referimos a la forma de verbalizarlas o expresarlas. El “sincericidio” conlleva decir lo que uno piensa sin cuidar las formas, por lo que detrás de esas supuesta sinceridad se encuentra una comunicación agresiva, que hace sentirse mal al otro, o un exceso de opiniones no pedidas o necesitadas en un momento dado. Ser sincero al 100% es imposible, pero ser muy “sincero” es positivo, siempre y cuando se utilice una comunicación asertiva y se elijan la ocasión y el lugar adecuados.

¿Qué implica utilizar la sinceridad asertivamente?

  • Conocimiento y defensa de los propios derechos, respetando a los demás: cuando se es sincero en un momento inadecuado, se dan consejos que no han sido pedidos (directa o indirectamente), o se interviene en exceso en un tema delicado para la persona aun habiendo señales de malestar en el interlocutor, se está siendo descortés.

 

  • Forma de expresión directa y equilibrada: sin usar términos despectivos ni hacer preguntas demasiado invasivas para el nivel de confianza o estabilidad emocional del interlocutor.

 

  • Comunicar nuestras ideas y sentimientos sin intención de herir o perjudicar: cuando se expresa desde la rabia, las formas se pierden y la sinceridad se subyuga a las maneras.

 

  • Evitar la emocionalidad excesiva fruto de la ansiedad, la culpa o la rabia: ser asertivo implica comunicarse desde la máxima serenidad posible, para tener en cuenta los factores conflictivos implicados.

 

Parece que en lo referente a la conducta humana todo es relativo, ni la mentira es siempre negativa ni la verdad es invariablemente la mejor opción.

“Sólo hay una verdad absoluta: que la verdad es relativa” (André Maurois)