Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra política de cookies, aquí Si continuas navegando estás aceptándola
Y Tú? ¿Cómo te relaciónas?

Y Tú? ¿Cómo te relaciónas?

Centro Codex
6 meses, 4 semanas

El modo en que interactuamos con los demás puede convertirse en una fuente de estrés tanto para adultos como para niños. El entrenamiento en asertividad permite reducir ese estrés y, además, enseña a la persona a defender sus derechos sin agredir ni ser agredido.

A continuación, se plantea una situación cotidiana y tres estilos de respuesta posibles, ¿con cuál te identificas?

Se acerca tu cumpleaños y tienes muchas ganas de celebrarlo. Llevas varias semanas dándole vueltas pensando qué hacer y, finalmente, decides hacer una barbacoa y una fiesta en la casa del pueblo e invitar a todos tus amigos. Una tarde, estando con tus amigos, decides informarles de tus planes, pero te das cuenta de que otro de tus compañeros está de cumpleaños esa misma semana y tiene pensado celebrarlo. Quedan pocos días para el fin de semana, y tú lo tienes todo organizado desde hace tiempo así que te fastidiaría mucho tener que cambiar los planes. Decides hablar con tu amigo y le dices:

  1. “¡Debes estar bromeando!, mira, este fin de semana voy a celebrar mi cumpleaños, así que ya puedes buscarte otro día para hacer el tuyo. Deberías haberte dado cuenta de que iba a celebrar el mío”
  2. “En realidad tampoco importa tanto celebrar mi cumpleaños. No te preocupes, ya buscaré un hueco otro fin de semana”
  3. “¿Cómo podríamos solucionarlo? ¿Qué te parece si hacemos una fiesta juntos y lo celebramos los dos?, al fin y al cabo, los amigos son los mismos…”

¿Ya has elegido?, pues te vamos a desvelar qué estilo de comunicación sueles emplear cuando te relacionas con los demás.

Si has elegido a, adoptas una respuesta agresiva, que se caracteriza por mantener una postura rígida e inflexible, empleando gestos de amenaza, un habla rápida y fluida y una postura intimidatoria. Incluye aquellas actitudes que signifiquen agredir a los demás sin tener en cuenta sus sentimientos.

Las consecuencias de este estilo de comunicación son los frecuentes conflictos interpersonales, la culpa, la frustración, la falta de control y el enfado.

Si has elegido b, adoptas una respuesta pasiva, caracterizada por la negación de la importancia de una situación y por no defender los intereses propios. Estas personas presentan una mirada baja, un tono de voz suave y vacilante que pueden llevar a evitar ciertas situaciones para no tener que enfrentarse.

Las consecuencias de este estilo de respuesta son el estado de ánimo bajo, un autoconcepto negativo, la soledad, el resentimiento y la irritación.

En cambio, si has seleccionado la opción c, has optado por un estilo de respuesta asertivo, caracterizado porque la persona defiende sus propios intereses, expresa sus opiniones libremente y no permite que los demás se aprovechen de ella. Además, este estilo tiene en cuenta la forma de pensar y sentir de los demás.

Las consecuencias derivadas de este modo de actuación son la resolución de los conflictos interpersonales de un modo adecuado, la satisfacción personal, el sentimiento de control y el respeto hacia las opiniones de los demás.

Adoptar un estilo de comunicación asertiva permite a la persona obtener lo que desea sin ocasionar trastornos a los demás. Siendo asertivo, se puede actuar a favor de los propios valores e intereses sin sentirse culpable por ello, al mismo tiempo que tienen en cuenta las opiniones y sentimientos de los demás.