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Controla tus emociones de manera sencilla

Controla tus emociones de manera sencilla

Centro Codex
4 meses, 3 semanas

El control emocional es verdaderamente importante en cualquier relación interpersonal, ya que nos permite reaccionar de manera adecuada en situaciones de tensión o que nos generan malestar, evitando alterarnos cuando discutimos con nuestra pareja o dar una mala contestación a ese amigo que nos está incomodando.

Se trata pues, de la capacidad para regular nuestras propias emociones, para resistir o controlar el impulso o tentación a actuar en determinadas situaciones.

Existe una tendencia natural que favorece el control emocional, por lo que unas personas son más capaces o hábiles que otras. No obstante, si no eres demasiado habilidoso, podemos entrenarnos en ello. Pero ¿cómo hacerlo?

Debemos empezar por aprender una serie de estrategias básicas que nos permitan efectuar un control sencillo. Para ello:

  1. Mantén una apariencia tranquila ante las situaciones que te provoquen rabia, ira o emociones difíciles.
  2. Adapta el lenguaje a cada situación de manera realista: no dejes que los pensamientos y verbalizaciones que te haces a ti mismo se dirijan hacia los demás.
  3. Procura ajustar los estímulos que activan nuestras emociones a las manifestaciones nuestro organismo: esto es, conocer el grado en que nos afectan las situaciones y cómo se manifiesta esa activación en nuestro cuerpo (palpitaciones, tensión muscular…)
  4. Activa cada día pensamientos positivos: empieza cada día recordando aquellos pensamientos positivos relacionados con las personas o actividades que debes realizar ese día.
  5. Aprende a proyectar tu mente hacia situaciones nuevas, comparándolas con las experiencias pasadas: consiste en ser capaz de adaptar a situaciones futuras las experiencias obtenidas de vivencias anteriores (aprender de situaciones pasadas).

Las emociones son motivadoras de conductas futuras e influyen en las reacciones inmediatas, pero también pueden ocasionar ciertos problemas cuando no las gestionamos adecuadamente y la molestia se convierte en enfado, el enojo en ira o el amor en obsesión. Por tanto, las emociones pueden tener consecuencias útiles o patológicas en función de la situación y de cómo las manejemos.

Gobernemos nuestra gestión emocional porque ello nos llevará a un mejor desempeño en nuestra vida”

CENTRO CODEX