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Cuando tu hijo es el "rey" de la casa

Cuando tu hijo es el "rey" de la casa

Centro Codex
2 meses

Los problemas de conducta en el hogar suponen un gran reto para aquellos que deciden embarcarse en la paternidad.

Aunque todos los niños presentan problemas de conducta en alguna etapa de su desarrollo, especialmente en la infancia y adolescencia, aquellos niños y niñas que tienden a la desobediencia, a los desafíos y a las rabietas de manera frecuente, podrían presentar un Trastorno Negativista Desafiante (TND), caracterizado por un patrón recurrente de conducta oposicionista, negativista, desobediente y hostil dirigido hacia las figuras de autoridad.

Pero… ¿cómo saber cuáles son sus características, y si debemos hacer algo al respecto?

A continuación, te presentamos algunos comportamientos que son propios de los niños que manifiestan un TND.

  • Presentan un sentido exagerado de lo que les corresponde y esperan que se les proporcione.
  • Cuentan con baja tolerancia al malestar, causado por la frustración, el aburrimiento o la negación de lo que han pedido; expresándolo con rabietas, ataques de ira o insultos.
  • Están muy centrados en sí mismos, sin tener en cuenta a los demás.
  • Justifican sus conductas siempre en el exterior, culpando a los demás de lo que hacen.
  • Muestran dificultades para sentir culpa o remordimiento por sus conductas.
  • Discuten las normas o castigos con sus padres, considerándolos injustos o malos.
  • Les resulta difícil adaptarse a las demandas del contexto, ya que no toleran las normas sociales ni las figuras de autoridad.

Obviamente, todos los niños tienen en algún momento una rabieta, pero de lo que se trata es de que estas conductas no se manifiesten con mucha frecuencia, ya que pueden interferir en el aprendizaje, la adaptación en la escuela y las relaciones familiares e interpersonales del menor creando un verdadero problema tanto para él mismo, como para los que están a su alrededor.

Ante esta situación, algunas de las pautas que suelen ser eficaces son:

  • Establecer reglas claras y explicar las razones de esas reglas.
  • Ser coherentes en la educación, que el padre y la madre tengan la misma opinión respecto al problema y se muestren firmes en su decisión.
  • No imponer un castigo que luego no se cumpla.
  • Procurar gratificar y reforzar los comportamientos positivos, antes que centrarnos en el negativo.
  • Ofrecer a los hijos responsabilidades acordes a su edad, para fomentar el compromiso.

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