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Enfermedad física crónica y adherencia

Enfermedad física crónica y adherencia

Centro Codex
5 meses, 1 semana

Es lógico que alguien pueda plantearse la siguiente pregunta ¿Por qué en un centro de psicología se está hablando de enfermedades de naturaleza física y no de trastornos mentales? Para responder a esta pregunta tendremos que remitirnos al objetivo principal de una disciplina de la psicología llamada psicología de la salud. La psicología de la salud se encarga de estudiar el impacto que tienen en la salud (y por tanto en las enfermedades) diversas variables psicológicas como podría ser el estrés, la ansiedad, la depresión... pero, sin duda, una de las más importantes es la adherencia.

Antes de profundizar en el concepto de adherencia es importante resaltar que el principal ámbito de actuación de la psicología de la salud son las enfermedades físicas crónicas. Según la OMS, las enfermedades físicas crónicas son unas dolencias no contagiosas que tienen una progresión lenta y larga. En general son controlables, pero no curables. Algunas enfermedades físicas crónicas son: Asma bronquial, hipertensión, enfermedad de Crohn, intestino irritable, hipertensión, diabetes, cáncer, enfermedad renal crónica…

Volviendo al concepto de adherencia, en un sentido amplio podemos afirmar que adherencia es sinónimo de cumplimiento (Ejemplo.  Llevar a cabo las tareas para casa que se prescriben en consulta). Pero el concepto de adherencia es más complejo de lo que puede parecer dado que, actualmente, no solo se entiende la adherencia como el cumplimiento de las pautas que un profesional sanitario prescribe a un paciente, sino que se entiende que dichas pautas son negociadas y, por tanto, es muy necesario hacer énfasis en la comunicación profesional-paciente.  

A continuación, expondremos un ejemplo en el que dejaremos patente la importancia de nuestra conducta incluso dentro de un tratamiento perfectamente prescrito por un médico: 

Pensemos en una persona que tiene una enfermedad renal crónica y está sometida a un tratamiento de hemodiálisis (sus riñones, órganos filtradores, no funcionan adecuadamente, así que su sangre tiene que ser filtrada por una máquina para suplir esta carencia). No basta con que esta persona acuda unos 2-3 días a la semana a sus sesiones de hemodiálisis dado que esto es algo que suelen hacer casi todas porque saben que si no lo hacen su vida corre un serio peligro. Estas personas deben modificar ciertos aspectos de su estilo de vida para favorecer el proceso de hemodiálisis: recordar tomar la medicación que les prescribe el médico, seguir una dieta estricta tanto de alimentos como de líquidos… De todo ello podemos inferir que la adherencia es una conducta que lleva a cabo el paciente y, dado que la psicología es la ciencia que estudia el comportamiento, la adherencia es objeto de estudio de la psicología.

En el ejemplo que acabamos de ver, si el médico no comunica adecuadamente al paciente cómo ha de llevar a cabo las pautas que le prescribe (utiliza un lenguaje técnico, no resuelve sus dudas/inquietudes) favorecerá que el paciente no esté 100% implicado en el tratamiento (porque no entiende por qué se le prescribieron ciertas pautas y no otras, no comprende la finalidad y utilidad de las mismas…) y aunque el médico comunique adecuadamente el tratamiento a seguir y el paciente lo comprenda, éste último puede mostrar ciertas dificultades para llevar a cabo dichas pautasEs en este punto cuando la atención psicológica juega un papel importante en el comportamiento de adherencia. Ejemplo: Imaginemos que el paciente anterior tiene problemas para no consumir/consumir moderadamente aquellos alimentos que son perjudiciales para su salud física. En este caso, y tras una adecuada valoración inicial, puede resultar de utilidad aplicar determinadas técnicas psicológicas que pueden abarcar desde técnicas más simples como el control de estímulos (no tener ese alimento en casa, que esté ubicado en una zona de difícil acceso o tenerlo en dosis pequeñas) hasta técnicas más complejas como puede ser una modificación de sus pensamientos con respecto al consumo de dicho alimento (consumir ese alimento puede, a corto plazo, ser agradable para la persona pero perjudicial a largo plazo dado que sus analíticas médicas se verán afectadas y ello podría incrementar su nivel de ansiedad y este nivel de ansiedad, a su vez, incrementar los deseos de consumir nuevamente dicho alimento generándose así un círculo vicioso que será cada vez más difícil de romper). 

Actualmente, se estima que más de la mitad de los pacientes con enfermedades físicas crónicas no son adherentes a los tratamientos. Entonces llega el momento de plantearse otra pregunta ¿Por qué cada vez tenemos mejores tratamientos, gracias al avance en distintas disciplinas, pero los pacientes, en una gran proporción, no son adherentes a los mismos?

Una de las respuestas que podemos aportar, en la línea de este artículo, es que hemos dejado de lado aquellas variables que más se relacionan con la adherencia al tratamiento. Éstas son:

  • Variables de enfermedad: Cuanto más intensos y molestos sean los síntomas de la enfermedad más probable es que la persona lleve a cabo las conductas prescritas para reducirlos. Del mismo modo, si pensamos que llevar cabo las conductas prescritas tiene más ventajas que inconvenientes será más probable que las ejecutemos.

 

  • Variables de tratamiento: Cuanto más corto y sencillo sea el tratamiento y menor sea la interferencia que cause en nuestra vida cotidiana, más probable será que seamos adherentes al mismo. 

 

  • Variables de la relación profesional-paciente: Cuanto más satisfechos estemos con el profesional que nos atiende más probabilidades tendremos de seguir el tratamiento tal y como hemos pactado conjuntamente. Contrariamente a lo que podría parecer, el hecho de tener más información no mejora la adherencia (con respecto a la información lo importante no es cuánto sabemos sino en qué medida interiorizamos lo que sabemos). Cuanto más empática sea la actitud del profesional más probable es que llevemos a cabo las conductas pactadas.

 

  • Variables del paciente: Cuanto más conscientes seamos de que podemos llevar cabo adecuadamente las conductas pactadas y que esas conductas son de utilidad para nuestra salud mayor será la adherencia. Lo mismo sucede cuanto mejores sean nuestras expectativas con respecto a la enfermedad. 

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