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Comprendiendo el Trastorno Negativista Desafiante

Comprendiendo el Trastorno Negativista Desafiante

Centro Codex
2 semanas, 3 días

El Trastorno Negativista Desafiante se presenta cuando un niño muestra, de manera persistente, comportamientos desafiantes, irritables o vengativos durante al menos seis meses. Estos comportamientos no solo afectan al niño, sino también a quienes lo rodean: la familia, los profesores y los compañeros. Este trastorno al igual que todos los trastornos de conducta dificultan el desarrollo y aprendizaje del niño, así como su adaptación al contexto escolar y familiar.

¿Cómo se manifiesta?

Algunos signos que pueden indicar la presencia de este trastorno son:

-        Enfado e irritabilidad: el niño pierde la calma con facilidad, se muestra irritable y tiende a estar enfadado o resentido.

-        Discusión y actitud desafiante: con frecuencia desafía a figuras de autoridad, discute y se niega a cumplir normas o peticiones.

-        Vengativo: puede ser rencoroso y mostrar conductas de venganza.

Para que estos comportamientos se consideren parte del trastorno, deben ocurrir con cierta frecuencia y durar al menos seis meses. No todos los comportamientos rebeldes o testarudos en los niños indican un trastorno, pero si estos patrones afectan las relaciones familiares y sociales, es importante buscar orientación profesional.

¿Por qué aparece el trastorno?

No existe una sola causa para el trastorno; su aparición suele ser el resultado de varios factores combinados:

-        Factores de personalidad: los niños con un temperamento difícil pueden ser más propensos a desarrollar comportamientos desafiantes, ya que suelen adaptarse menos a los cambios y se frustran con facilidad.

-        Estilo de crianza: la crianza estricta, punitiva o severa puede aumentar las probabilidades de que aparezca este trastorno. Los patrones de comunicación negativa o coercitiva entre padres e hijos refuerzan los comportamientos desafiantes.

-        Entorno familiar y social: los problemas familiares, el estrés en casa o un ambiente hostil pueden influir en el comportamiento del niño. La influencia de amigos con comportamientos negativos también puede ser un factor.

-        Factores biológicos y prenatales: condiciones prenatales y dificultades al nacer, como bajo peso o exposición a sustancias tóxicas, pueden aumentar el riesgo.

Es importante recordar que estos factores no determinan por completo la aparición del trastorno, pero sí pueden hacer que ciertos niños sean más vulnerables.

¿Qué pautas debe seguir el profesor en el aula?

Los malos comportamientos son respuestas inadecuadas ante causas o situaciones específicas, siendo función del profesor, educar en el autocontrol y gestión conductual ayudando a los niños a conformar su propia personalidad y enseñar al alumnado la correcta ejecución de su conducta. Las técnicas de modificación de conducta es un método de atención a la diversidad que permite ofrecerle a cada alumno la forma más adecuada de aprendizaje y formación holística de su persona.

Algunas pautas para el aula:

  • No perder el control de la situación.
  • Utilizar un tono de voz adecuado y un lenguaje claro.
  • Hacer consciente al menor de la importancia de la situación.
  • No utilizar conductas negativas: gritar, golpear… Resulta incoherente que un niño comprenda que gritar está “mal” si lo pedimos gritando.
  • Retar al niño es un error habitual. El docente debe guiarlo hacia la reflexión y mejora de su propia conducta.
  • Elegir una técnica de modificación de conducta adecuada es esencial para modificar la conducta.

¿Cómo pueden ayudar los padres?

Para los padres, lidiar con un niño con comportamientos desafiantes puede ser agotador. Sin embargo, existen estrategias que pueden ayudar:

-       Practicar la paciencia y la comprensión: aunque puede ser frustrante, tratar de entender las dificultades emocionales del niño y no responder con ira o severidad puede disminuir los conflictos.

-       Establecer límites y rutinas claras: un ambiente estable y predecible ayudará a que el niño se sienta más seguro y con mayor control sobre sus reacciones.

-       Refuerzo positivo: premiar los comportamientos positivos (como cooperar o cumplir con sus tareas) es fundamental. Esto refuerza que las conductas adecuadas reciben atención y reconocimiento.

-       Trabajar en la comunicación: a veces, estos comportamientos surgen en un contexto de comunicación conflictiva en casa. Iniciar conversaciones de apoyo, donde el niño pueda expresar sus emociones sin ser juzgado, es muy útil para reducir los conflictos.

-       Buscar ayuda profesional: la orientación de un psicólogo especializado en infancia y adolescencia puede ayudar tanto al niño como a la familia a gestionar mejor el trastorno.

La importancia de una formación especializada 

Los problemas que pueden presentar los alumnos con trastornos de conducta inciden de forma negativa en su desarrollo, de modo que la intervención educativa requiere de una intervención especializada.

La intervención psicopedagógica por parte de la escuela de Primaria y Secundaria es crucial, no solo para facilitar la inclusión del alumno, sino también para mejorar el rendimiento académico, y por lo tanto, la intervención educativa con estos alumnos requiere de un profesorado con formación especializada que les permita contar con las competencias y la formación experta en las necesidades especiales de este alumnado.

En CODEX, los maestros, educadores, psicólogos y pedagogos podéis lograr este grado de especialización en solo un año académico.

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